1.12.2007

Aleph


cuando amanece
y es claramente
tu pierna
nuestra cobija
tu mano que sin querer es la mía
y luego es todo lo demás que sabemos
la boca como el pan de cada día
pienso:
aleph
aleph
aleph.



Ese cuento de Borges,
es como una nota limpia en la garganta de
Morente.

1 comentario:

Silvia Piranesi dijo...

yo tengo una promesa con tu tierra negra.