
cuando amanece
y es claramente
tu pierna
nuestra cobija
tu mano que sin querer es la mía
y luego es todo lo demás que sabemos
la boca como el pan de cada día
pienso:
aleph
aleph
aleph.
Ese cuento de Borges,
es como una nota limpia en la garganta de
Morente.
1 comentario:
yo tengo una promesa con tu tierra negra.
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